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Brunch en Budapest

Publicado por Brunchear en 6 febrero, 2017
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Capital de Hungría y del Danubio, joya centroeuropea a medio descubrir. Budapest es mucho más de lo que te puedan contar, y su comida, mucho más que el goulash y el omnipresente paprika. ¿Nos acompañas?

Si buscáis acerca de la gastronomía nacional, algunas de las mejores recetas son ideales para acompañar un desayuno, brunch o café a media tarde. Uno de los dulces que veréis en multitud de puestos callejeros son los kürtőskalács o “pasteles chimenea”, nombre que describe su forma cilíndrica y el humo que sale de la misma cuando se encuentran recién hechos. Una masa básica recubierta de azúcar y canela que por su delicado sabor y crujiente textura conseguida por el rodillo en el cual se cocinan es de obligatoria experiencia al visitar su ciudad. No son menos típicas hoy en día las adaptaciones de postres y bollería tales como los palacsinta, crêpes algo más gruesos que los tradicionales en vistas de soportar mejor estar rellenos; el rétes, la versión húngara del strudel o los kifli, croissants hechos con masa fermentada que les aporta más densidad y contundencia. Yéndonos a lo salado, no podéis dejar de probar el lángos, una masa aplastada y frita que sirve de “excusa” para echarle crema agria, queso, salsa de tomate o mantequilla de ajo.

Las cafeterías suntuosas, reminiscentes del estilo austrohúngaro, son, sin duda alguna, uno de los atractivos turísticos de la ciudad. Que el ambiente refinado no os frene a entrar a conocer estas impresionantes salas de café, donde os aseguramos que están más que acostumbrados a recibir turistas de toda clase y procedencia. Pasead cámara en mano por el Café Gerbeaud entre su mobiliario clásico y sus escaparates repletos de bombones, pastelillos y pastas de la mejor calidad. Sin duda la cafetería más famosa de la ciudad, es sinónimo de tradición pero también de adaptación a los tiempos modernos. A pesar de no ser barata, merece la pena sobre todo si la visitáis pudiendo disfrutar de su terraza. New York Café es casi tan famosa pero todavía más espectacular. Con sus cúpulas, techos pintados y molduras doradas, uno se toma su café con la sensación de hacerlo dentro de un cuadro barroco. De la misma manera que Gerbeaud, el salón de café y la pastelería-tienda son uno y podremos adquirir los dulces que más nos hayan gustado para regalar o para probar aquellos que nos dejaron con las ganas.


Si a pesar de todo queréis algo más moderno y alejaros de las cafeterías turísticas, el concepto brunch se ha extendido con bastante éxito por la capital húngara. Muchas pequeñas cafeterías disponen de menús discretos pero bastante completos por precios competitivos. Aun así, algunos locales se han ganado su pequeña fama ofreciendo brunch algo más trabajados. Stika tiene una política de desayuno durante todo el día y ofrece desde bollería francesa hasta elementos típicos del desayuno húngaro, pasando por un aclamado menú con auténticas salchicas alemanas. El ambiente es muy europeo y parecido a lo que podamos encontrar del estilo por aquí. Coyote, en la orilla oeste del río, vende por su parte una imagen algo más americana, perfecto para tomar un bagel estilo neoyorquino (de los mejores que hemos probado) o dejarnos llevar por su selección de tartas si nos apetece algo dulce. Elegir entre el cheesecake o la red velvet será vuestro mayor problema. Decantándonos por algo más cercano y hogareño nos toparemos con la propuesta de Zoska. Unos de los mejores huevos de la ciudad, los tomes tanto fritos con salchichas autóctonas o revueltos acompañando a tus tortitas con sirope de arce. Su pan y bollería procede de un horno de la zona, es un perfecto punto de encuentro en el centro de la ciudad al lado del parque Károlyi.

Escrito por Javier Muñoz


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