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Cinco Jotas Jorge Juan, desayunos pata negra

Publicado por Brunchear en 15 Marzo, 2017
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Decir Cinco Jotas es hablar necesariamente de calidad, de cuidado extremo por satisfacer todos los sentidos, pero sobre todo el del gusto. Lo hemos comprobado en uno de sus locales de Madrid, el recién renovado espacio que tienen junto a la calle Jorge Juan, en una de las zonas más exclusivas de la ciudad.

Cuando una firma como Cinco Jotas está detrás de la creación de un local, hay cosas que todos damos por implícitas. La empresa, con cinco restaurantes repartidos por la geografía española (uno en Barcelona y Sevilla, tres en la capital) ubica uno de ellos en un lugar muy especial, ni más ni menos que en la llamada “Milla de Oro” madrileña.

Ya sabéis que nos encanta conocer todas las novedades que aparecen en la ciudad. Y si ya teníamos ganas de descubrir lo que se estaba cociendo en sus locales, no hemos podido evitar hacer una visita a uno de ellos cuando hemos sabido que hace unos meses renovaron totalmente su interior. Y lo hicieron de la mano de un nombre tan reconocido como el de Sandra Tarruella. Por si esto fuera poco, acaban de estrenar su menú brunch (que se sirve de 12:30 a 14:30 y tiene un precio de 25 euros), con el que pretenden conquistar una de las zonas de Madrid donde la competencia es mayor y el público es más exigente.

El restaurante está situado en el callejón de Puigcerdà, a escasos metros de la conocidísima calle de Jorge Juan, y nos recibe con su preciosa terraza cubierta y calefactada. Detalles como su fino mobiliario o su suelo amaderado nos hacen desear estar allí no sólo en la época de frío sino también en verano, cuando se queda al aire libre y sigue siendo una gozada sentarse ahí.

Cuando llegamos al interior y nos sentamos a la mesa, su brunch nos recibe con una bebida (a elegir entre café, infusión o mimosa) y un ramillete de entrantes que impresiona: tosta de foie con chutney de albaricoque, crudités de verduras con crema agria y la infalible tosta de pan de cristal con paleta Cinco Jotas. Todo ello convenientemente separado pero en un mismo plato, junto pero no revuelto y con una presentación que ya de por sí alimenta sólo con contemplarla.

Para continuar, se nos ofrece la posibilidad de elegir entre dos clásicas variedades donde los huevos toman el protagonismo: por un lado, los habituales benedictinos con salsa holandesa y salmón ahumado; por otro, los que llevan la marca de la casa, fritos con patatas y jamón Cinco Jotas. ¿A que os costaría elegir sólo uno de los dos platos? A nosotros también, pero afortunadamente pudimos probar ambos y os podemos asegurar que, sea cual sea vuestra elección, acertaréis.

La última pesadilla para los indecisos llega con el postre. Y es que elegir entre la torrija con helado de vainilla y la ensalada de frutas de temporada con yogurt y frutos del bosque es casi como elegir entre si quieres más a mamá o a papá.

Hablando precisamente de papá, y aprovechando que se acerca su día, hay que destacar que el local ha puesto en marcha una campaña en la que propone como regalo ideal una mañana de brunch para esa persona tan especial. Y lo cierto es que nos parece una idea maravillosa sorprender a nuestros padres con un detalle así, alejándonos de los bienes materiales y asegurándonos un recuerdo que permanecerá durante mucho tiempo en sus paladares. Y es que no hay ni uno solo de nuestros progenitores que no ame la buena comida, y más si es en un entorno tan inigualable como el que Cinco Jotas nos pone en bandeja.

Más allá de su menú brunch y para que podamos comprobar la enorme calidad de todo lo que sale de su cocina, los responsables del local nos invitan a que probemos algunos de los platos que aparecen en su carta. El primero de los elegidos es uno de los más solicitados del local: las croquetas caseras con jamón Cinco Jotas. Crujientes por fuera y cremosas por dentro, su sabor nos obliga a darles la razón cuando decían que no podíamos salir de allí sin probarlas. También nos sorprende su ensaladilla rusa con ventresca de bonito y otro de sus platos estrella, el solomillo ibérico al Pedro Ximénez con patatas con aroma de la Dehesa. Motivos de sobra para ir varias veces a disfrutar no sólo de un brunch, sino también de comidas o cenas con absoluta garantía de calidad.

Salimos de allí con el estómago a rebosar y la sensación de querer volver muy pronto a un local en el que nada se ha dejado al azar. Cada mínimo detalle está donde debe estar y, lo que es más importante, cada plato está elaborado con el mayor de los mimos para alcanzar el máximo nivel de sabor. Porque, tal y como nos dice uno de los responsables del restaurante, “a Cinco Jotas se viene a disfrutar”.

Información y reserva

Escrito por Diego García Ballesteros


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