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Expressio Café, el arte de comer bien

Publicado por Brunchear en 1 Marzo, 2017
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Nos hemos dado una vuelta por una de las zonas más turísticas de Madrid para hacer una visita a un local que ha llegado recientemente a la capital, y no de cualquier manera. Y es que quienes conocen este lugar saben que no es uno más. En Expressio Café se apuesta por la calidad y el disfrute como hábito, no como excepción. Si todavía no conocéis la fórmula, aquí os la traemos bien calentita.

Hace muy poco que se produjo la llegada de Expressio a las calles de Madrid. La apertura del local, en el verano de 2016, ha supuesto un gran aliciente en una zona en la que francamente parece un acierto colocar un restaurante de estas características. En una tranquila calle entre el Museo del Prado y el parque del Retiro encontramos uno de esos lugares en los que nada está hecho por azar, un cálido y comodísimo establecimiento que ya desde sus primeros meses de vida se erige como referencia no sólo para los madrileños, sino también para la gran cantidad de turistas que cada día pasan por la zona.

Y lo cierto es que su aterrizaje no ha pasado desapercibido, más bien todo lo contrario. Eran muchas las voces que nos recomendaban este local elogiando tanto su ubicación como su ambiente o, lo más importante de todo, la calidad que sale de su cocina. Ya nos conocéis, nos cuesta mucho resistirnos a una tentación así (ni falta que hace) y hemos tenido que darnos una vuelta por Los Jerónimos para comprobarlo de primera mano… y el resultado no ha podido ser más satisfactorio.

Cuando entramos en Expressio, lo primero que encontramos es la sonrisa de Raquel, la simpática camarera del local, que nos explica con detalle los diferentes tipos de desayuno que sirven recién hechos. Nos habla de “el de Madrid” (con pan de baguetina o integral acompañado de aceite de oliva virgen y tomate y un zumo de naranja), “el ibérico” (igual pero con tosta de paletilla ibérica), “el de París” (con un delicioso croissant, tres muestras de diferentes quesos, nueces y mermelada) o nuestro favorito, “el colombiano” (imperdonable salir de allí sin probar sus huevitos pericos), todos ellos acompañados de un café o té a nuestra elección. También nos habla de otro de los grandes éxitos del restaurante, sus sándwiches, cada vez más solicitados por una clientela ya habituada a sus simpáticas variedades: el “clásico”, el “atrevido”, el “de compartir” y el favorito de la responsable del negocio: el “de mis amores”.

Es precisamente con ella, con Cristina Rodríguez, con quien tuvimos ocasión de charlar un rato. Gallega hasta la médula, sabe lo que es vivir una década en Berlín y otro puñado de años en Colombia, donde conoció a Miguel Esguerra, su marido y la otra mitad del proyecto. Teníamos muchas ganas de que nos contase cómo puede alguien saltar con soltura desde un campo como el de la psicología a otro muy diferente, el de la gastronomía. Y resulta que ambas cosas no estaban tan alejadas. Cristina, que es exactamente el tipo de anfitriona que te hace sentir como en tu propia casa, nos convenció rápidamente de ello con un simple argumento: “La comida es la mejor terapia. Llevo cocinando toda la vida y me he dado cuenta de que la comida aúna todos los sentimientos humanos”.

En el transcurso de la conversación, nos damos cuenta de que Expressio es un plato cuyo principal ingrediente es una buena dosis de ideas claras. Su creadora continúa hablándonos de la cocina en la que cree: “Nuestra apuesta es por la idea de un desayuno completo que nunca descuide la calidad del producto. Queremos que venir aquí no sea un plan excepcional de un día sino una costumbre, tratamos de que el cliente entienda que es posible comer bien a diario, convertir la calidad en un hábito”. Su preocupación por ofrecer productos de primer nivel es elogiable en los tiempos que corren, pero queda más que demostrada en cuanto uno se sienta a la mesa y tiene el placer de probarlos.

Este empeño va más allá de los placeres del paladar, como podemos apreciar si nos fijamos un poco en la estética del restaurante, cuidada en decoración y mobiliario hasta el más mínimo detalle con el objetivo de trasladarnos directamente a la Europa de los años 20, aquélla en la que las cafeterías eran también conocidos lugares de reunión, escenario de conversaciones eternas y de refugio al calor de un buen café o un plato recién hecho. Del amor a esta época y del carácter artístico del local procede su nombre, homenaje a ese expresionismo que llenaba los ojos y el alma de Cristina en aquellos fríos años berlineses.

Cuesta, créannos, marcharse de un lugar como éste. Por eso intentamos dilatar todo lo posible los últimos bocados de una de sus tartas (todas ellas, por cierto, hechas en su cocina), pero llega la hora de levantarse de allí y sólo queda agradecer a Cristina y Miguel el trato recibido, a la vez que les deseamos la mejor de las suertes con uno de esos proyectos que emocionan, que conmueven, que apasionan. Como todo lo que llenamos de trocitos de corazón.

Nos despedimos reflexionando sobre algo que acabamos de recordar. Cuando haces las cosas bien, tienes muchas posibilidades de conseguir tus metas. Pero si además crees ciegamente en algo y lo haces realidad, si has recorrido mundo y has sabido extraer lo mejor de cada lugar, si sabes que la vida está hecha de pasiones y las persigues hasta convivir con ellas cada día… entonces tienes el éxito asegurado. Por eso nos encanta Expressio Café, porque lo que guarda entre sus paredes es ni más ni menos que eso: lo mejor de la vida.

Mas información: http://brunchear.com/locales/expressio-cafe/

Escrito por Diego García Ballesteros


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