No hay que tomarse enserio el nombre de Kaffeebar, ya que el lugar ofrece mucho más que un delicioso café. Su repostería, hecha del día y el café servido con una sonrisa hacen del pequeño Kaffeebar un oasis de calma y reposo a tan solo unos minutos del alboroto de Kottbusser Damm. Sus amplios espacios y sus paredes de tonos neutros contrastan con el vibrante exterior.

En la parte de atrás, se encuentra un espacio muy especial con cojines para sentarse en los anchos escalones para crear un ambiente relajado y tranquilo mientras que las grandes mesas de la terraza y la parte delantera, donde también hay conexión wi-fi, proporcionan un buen lugar para trabajar.

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